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TOMANDO NOTAS


Siguiendo los pasos que muchos dejan en el camino, prosigo con mi empeño de aprender de los mejores, tanto en su forma de contar las cosas como adentrándome en sus gustos a la hora de valorar una cocina, aunque esto último es muy personal.

Esta vez, he podido disfrutar de una comida en el restaurante Da-VID, en Urzáiz, 72. Desde el primer momento fuimos atendidos con una sonrisa que nos acompañó durante toda la comida, una atención impecable.

Nos decidimos por el menú , trece euros persona, aunque pedimos un solomillo de ternera que tenía un recargo de cuatro euros,un precio más que razonable para unos platos impresionantes, tanto en presentación como en calidad.

De primeros.

Brie frito y compota; el queso fundido en su justa medida, sin perder la forma del corte.No se aprecia aceite y la mezcla con la compota de manzana es increíble .
Ensalada de tomatitos y mozarella fresca; podemos pensar en una ensalada simple, pero al probarla entiendes que esa sencillez se convierte en perfección. Los tomatitos pelados y la mozarella compacta dan una homogeneidad alucinante a las texturas de los dos ingredientes. Aliño perfecto.

De segundos.

Solomillo de ternera, al punto; un plato sencillo en su elaboración, que con una materia prima como esta obtenemos un resultado excelente . Quizá cambiaría el acompañamiento.
Picaña de vaca vieja, al punto; Cuando la carne tiene este sabor y no hace falta casi masticarla, podemos llegar a tener una experiencia tántrica, más allá de los sentidos.

Postre.

Cañitas de mascarpone y avellana. Buenísimas , un sabor distinto en un postre común.
Resumiendo, un plato del día de alto nivel a un precio más que ajustado. Porque no puedo, si no me tendrían que sacar de allí a diario con espátula.

Después de esta increíble experiencia en Da-VID, dimos un paseo por la zona vieja alta disfrutando de la nueva luz que tiene después del lavado de cara. Terminamos en la zona baja, en la Plaza de la Constitución.

Hojeamos un poco en la librería infantil "Libros para soñar" en la que también hacen talleres y cuenta cuentos, incluso para bebes de 0-3 años . De los muchos libros maravillosos que ofrecen, nos llevamos uno para disfrutar en familia, en una bolsa de cuento.

Después de una divertida lectura y reconfortante paseo, hacemos parada en La fábbr
ica del gelato
, última adquisición de esta ciudad en heladerías artesanales. El sabor y la textura cremosísima lo convierten en mi favorito, aunque tengo pendientes algunas recomendaciones que puede que me hagan cambiar de idea.