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EN MODO VACACIONES II - TOSSA DE MAR

Un gallego, por mucho que viaje, nunca encontrará lugar mejor que su terriña. Pero con la excepción de nuestros primos de la costa cantábrica, sin duda lo más parecido, lo encontramos en la costa brava. Seguramente, a modo personal, sea lo mejorcito del mediterráneo sin haber visitado todavía ibiza o menorca, aunque creo que en paisaje verde no lo supera.

Siendo Tossa de mar un antiguo pueblo de pescadores, pegado a Lloret del mar, con una gran actividad turística, no llega al nivel caótico y desbordante de otros pueblos como Salou, Benidorm o el propio Lloret.

Si nos gusta el ambiente turístico, pero sin agobios, Tossa se convierte en el destino ideal. Atención excelente, precios nada desorbitados para ser un sitio de turismo alto y muy buen producto a la hora de comer en cualquiera de los numerosos restaurantes y bares que hay en la zona centro.


Empezando el día desayunando en  Can Neras con un repertorio de bollería y panadería por encima de la media, lo hemos elegido como nuestro desayuno diario. Además cuenta con un rinconcito con juegos para los mas pequeños por si el desayuno se les hace largo. Excelente trato y mejor producto. Una opción perfecta para los golosos y para los que no lo son tanto, la tostada de tomate buenísima.

Para comer o cenar hemos tocado varios palos, tapas, tapas de "autor",  platos elaborados de pescado, paella, pizza, pasta y ensaladas.


Las sardinas, mas bien saridinillas, de La cantina tenian un sabor a mar muy pronunciado. Pese al tamaño estaban muy buenas

Tambien en La Cantina, nos atrevimos con una tapita de caracoles.


Después de una caminata subiendo la ciudad amurallada, al llegar al faro nos encontramos con una terraza que mas que un local hostelero parecia un oasis. En fin, unas vistas fantasticas.




Otro restaurante elegido al azar, La cuina de L´avia. Tomate en pan de cristal, almejas, sepia y una riquísima crema catalana.


En La Cuina de L´Avia

Tomate en pan de cristal, buenisimo.

Sepia

Crema catalana.
Otro restaurante más de la zona de la muralla, la verdad es que nos costaba despegarnos de aquel sitio. Tener de fondo la fortaleza, la verdad es que da un plus a las terrazas. En esta ocasión nos dejamos convencer por Can Carlus.

Can Carlus. Salmorejo, buenímo.

Can Carlus. Paella de Tossa. Muy rica, prevalece el sabor del tomate en el arroz.

Can Carlus. Típico plato de la zona, Cim i tomba de pescado de roca. Muy recomendable.


En general, se come muy bien en Tossa de Mar. Sitio precioso, tranquilo pero con ese punto turístico que a algunos nos gusta sentir en veranito.

Ademas de la ciudad fortificada, las playas y las terracitas, tenemos una oferta de barcos que los podemos coger en la propia playa con destinos a otros pueblos cercanos, Lloret, Calella.. o con recorrido por los acantilados de Tossa entrando en un par de grutas y viendo como comen los peces. Nos hemos decantado por esta última opción ya que nos deja en una playa semiprivada, Platja Giverola.
Platja Giverola







En definitiva, un destino veraniego muy recomendable y que no descartamos volver a repetir.


Saludos mis comilones.