Ir al contenido principal

EN MODO VACACIONES - DENIA




Se me hace tan duro tenerte aquí, a mi lado. Deseando disfrutarte y no poder, o no deber. Tener a escasos cien metros un templo de la gastronomía mundial y saber que sería una locura sin sentido, a estas alturas, pedir mesa en Quique Dacosta con un niño pequeño y un montón de cosas en la que invertir y disfrutar los ahorros. Lo dejamos para otra ocasión, que tal vez, no sea en Denia.


Ya que se está barajando, así me lo dejo entrever el propio chef, cambiar la ubicación del tres estrellas Michelín.
Pues a disfrutar, que para eso estamos aquí, de un marco vacacional estupendo como casi cualquier sitio del mediterráneo.
Una estancia cien por cien veraniega de playa, piscina y probando un par de sitios desconocidos pero no por ello carentes de calidad y saber hacer.



Y con la suerte como aliada, fuimos a encontrar un sitio estupendo para nuestras comidas diarias. Justo al lado de nuestro apartamento está Casa Juanita. Comida tradicional y un trato de extrema confianza, más familiar que una mesa en nochebuena.



Juanita, armada de energía y buen humor, atiende a diestro y siniestro a cuanto turista se acerca a su restaurante, tanto para sentarse a comer como para llevarse la comida a sus domicilios veraniegos. Pero no sin ayuda de Raquel en la sala (cuando no está, echa mano de amistades) y  Henry, su fiel escudero en la cocina que apenas asoma la nariz para saber siquiera si es de día.



Sepias a la plancha con verduritas.
Crepes salados.
Juanita, una mujer de carácter, hasta el punto de cantarle las cuarenta al cuarto cliente que se acerca a recoger su pedido a grito de " hijo, es que llegáis todos a la vez, coñe!!!". Así a todo la atención es maravillosa y todo lo que hemos comido nos ha gustado muchísimo.
Tiras de pollo

Desde unas tiras de pollo, pasando por unas sepias a la plancha con guiso de verduras, crepes salados o dulces (a su manera) hasta las populares paellas y fideuás.


Paella Valenciana.

Fideua.


Pero no os vayáis a creer que por haber encontrado a Juanita o porque el calor era sofocante, íbamos a dejar de curiosear la gastronomía de Denia aunque fuera un poco.


Parte de la sierra del Montgo.
 

En pleno centro de Denia, junto al puerto deportivo, en una de sus callejuelas nos encontramos con Les Drassanes. Un restaurante "bien parecido" que nos demostró como se las gastan los alicantinos en esto del comer. 
Empezando por el picoteo mientras preparan las tapitas, una hogaza de pan con su ajoblanco. 
Para seguir con unas virutas de foie de pato y biscotes de cereales. Para refrescarnos un poco, un tomatazo con atún y anchoas, realmente alucinante el sabor intenso de los tres ingredientes.

Y rematamos con un tartar de atún marinado con sal, es la primera vez que lo probamos así y la verdad es que la experiencia ha sido muy buena.



Como detalle de la casa un chupito de licor de la zona y su correspondiente bizcocho.

Dejamos la calle del puerto nº 15 para acercarnos al Carrer de Gabriel Moreno, 2. 

Con una pizarra en plena calle y una propuesta de lo más sugerente y gamberra nos encontramos en el Mestizaje, restaurante de tapas y cañas donde el dinamismo y la juventud están presentes por todas partes. Donde nos dejamos guiar por los de la casa y resultó más ilusionante la carta que lo que realmente nos terminamos llevando a la boca.




Desde una ensalada de Txangurro (según la carta) de palitos de cangrejo congelado, pasando por una curiosísima miniburguer con algas (no me acuerdo de los nombres) hasta unas tiras de pollo corn flakes y salsa teriyaki. Estaba todo bueno, pero esperábamos algo más, la verdad. Las mini burguer se quedaron sin el sabor que prometían por los ingredientes. En fin, una experiencia recomendable, aunque creo que nuestras expectativas eran demasiado altas.








En resumen, una localidad con encanto gastronómico (más allá de este par de sugerencias) con atractivo turístico, diversión y relajación mediterránea que seguro volveremos a disfrutar algún día. 





Un saludo mis comilones.