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BOCANEGRA (A Coruña)






Y a pocos metros de la plaza de María Pita, en A Coruña, nos encontramos Bocanegra, un local que, nada más entrar, no te dejará indiferente.



 Con la cocina en el centro del establecimiento y a la vista por tres de sus cuatro lados, sumamos, a la satisfacción de sus platos, poder echar un ojo de vez en cuando para ver qué se cuece en los fogones.

Un servicio impecable y el riesgo en las manos de Pablo Pizarro. Digo riesgo por esos platos con combinaciones de sabores poco habituales y sin embargo, acertados dentro del gusto de cada comensal. No voy a negar que esperaba algo más. El qué? No lo sé exactamente, pero tampoco puedo decir que me haya decepcionado. Al contrario, me parece una experiencia muuuy interesante para repetir unas cuantas veces y seguir descubriendo nuevas combinaciones.
Producto, estética y riesgo son los ingredientes necesarios para divertirse en una mesa y Bocanegra los tiene en grandes dosis.



No cabe duda del acierto para el picoteo, mientras vemos la carta, de unos vasitos con aceite, tomate y una variedad de panes estupenda.
Como siempre, cuando las expectativas son altas y la carta te ofrece muchas cosas interesantes, no fue nada fácil
escoger.



Nos decidimos por una vieira marinada y crema de guisantes. Muy vistosa, una unión de sabores muy coherente, aunque, para mi desgracia, la vieira queda relegada a un segundo plano o mejor dicho, compartiendo el mismo plano que el resto de los ingredientes.

Nos aconsejaron allí mismo los berberechos, con una salsa contundente y un gusto picante al final., algo distinto, divertido y muy rico.





Para el peque elegimos unas albóndigas de lengua de ternera que estaban alucinantes. Con la textura blandita (casi cremosa) de la lengua de ternera y un sabor a guiso de la abuela que quita el hipo.




Para nosotros (y menos mal) unos tacos de carrillera, guacamole y chipotle con tortitas de maíz hechas allí mismo. Muy recomendable si te gusta mucho el picante y aunque no es de mis sabores preferidos he de reconocer que estaban buenísimos.



Para el postre, tarta de manzana con helado de vainilla. La tarta caliente y crujiente. Frío y cremoso el helado. Una elección acertadísima. 

Lo que quedó sin probar bien merece otra visita, pero será para un menú degustación, me apetece descubrir todo el potencial de Bocanegra.









 Un saludo mis comilones.