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A LEITEIRA CASA DE COMIDAS - Zamáns, Vigo


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Con una sonrisa eterna tienes el cincuenta por ciento del trabajo hecho. El otro cincuenta es esfuerzo, atención y un poco de algún toque diferenciador.


No voy a negar que lo que nos ha traído aquí ha sido el encontrar un sitio para nuestras comidas familiares en la que los niños estuviesen tan a gusto (o más) que nosotros. Puedo decir con tranquilidad que lo hemos encontrado.


Son muchos los puntos a favor de este restaurante a las afueras de Vigo. Situado en el barrio de Zamans y con un acceso sencillo.









Cocina tradicional peeeero con ese toque sutil en el emplatado de no solo limitarse a colocar la comida sobre él. Sin llegar a nada estrambótico nos presentan unos platos a los que se le nota cariño y amor en esa cocina en la que no paraban de correr de un lado para otro (normal al tener todas las mesas ocupadas).



Para los entrantes elegimos tortilla con crema de tetilla y jamón, palitos de pollo y croquetas. Todo muy bien puesto y riquísimo.











El rissoto de verduritas y flores nos encantó, aunque a mí me gusta un sabor algo más intenso (como cuando lo hago de champiñones portobello en casa) estaba muy bueno. Cremoso y con sabor a parmesano. Insisto en que me parece un sabor muy suave. 



Las carrilleras al Oporto estaban muy buenas también, acompañadas de un  puré de patata y brécol. Punto a favor por no ocupar el resto del plato con patatas fritas.😋


Secreto ibérico con reducción de Pedro Ximénez. Este si que tiene patatas fritas, pero bien disimuladas y formando parte del plato en sí. No como un secundario, solamente por rellenar espacios vacíos. Me gustó muchísimo. 


De entre los postres que nos ofrecieron me decanté por la crema catalana. Siempre que puedo la pido (si es casera) para comparar con las que he probado en Girona y la que hago en casa (receta). Aquí está rica, pero la prefiero con más sabor a cítricos  (naranja, limón o los dos) y canela.Sigue siendo recomendable.


En definitiva. Un local en el que hacer bien las cosas no es una casualidad y contribuye a que se disfrute de pleno durante y después de la comida. Volveremos más veces.





Que aproveche mis comilones.