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HIERBA LUISA, Vigo.






Foto de www.hierbaluisa.es



Soy un maleducado. Allí estaba ella, con su aura resplandeciente y su sonrisa sincera portando dos regalos como buena anfitriona en su ciudad. Yo, invitado, con las manos vacías.



Soy un maleducado. Me siento en la mesa y después de soñar despierto con unos platos fantásticos ni siquiera me detengo unos minutos en la cocina para describirles el nivel de satisfacción que me llevo en el paladar.


Soy un maleducado. No le hice (ni le hago) caso a mi madre cuando me dice que en la fuente no se rebaña con el pan. Por suerte mis abuelas me decían lo contrario, sabedoras de que ese mal gesto valía todos los mejores adjetivos hacia su receta.


Soy un maleducado o simplemente despistado. Pero todo se corrige, todo rumbo se endereza y los buenos gestos serán devueltos con sus respectivos intereses. Siempre es así.

Y haciendo caso a mis abuelas repaso, con el pedazo de pan, los platos del restaurante Hierba Luisa de Vigo para asegurarme que no estaba soñando. Un local fantásticamente dirigido por Alberte Gutiérrez, a quién vimos y probamos por primera vez en el aniversario del Ruxe (ruta 41) aunque ya lo teníamos  en nuestra lista de visitas deseadas.




Aunque la fachada del restaurante pasa desapercibida, una vez dentro enseguida nos damos cuenta que allí se va a disfrutar. 

Comenzamos con una ensalada verde con yuca y quesos fritos.






Unas croquetas de boletus y jamón. Muy ricas, crujientes y sobre todo, las de boletus, con muchísimo sabor.




Salmón marinado con crema de yogurt griego, sésamo cantonés, helado de mandarina, nueces y algunas cosas más. Sin duda con un montón de cosas más. Un plato espectacular.





Y de plato fuerte, por un lado: salmón en salsa de estragón, con su patatita y zanahoria cocidas. Un plato muy recomendable.





Y por el otro: crujiente de manita de cerdo con foie y garbanzos estofados. 

Aquí entramos de lleno en el mundo de la casquería y como siempre digo, hay que probar. El mismo producto, cocinado de formas distintas, nos puede llegar a sorprender gratamente. El sabor intenso de este plato nos puede trasladar totalmente a un plato de cocido,  que con el toque del foie, le añade matices interesantes.






Y los postres no se quedan fuera de este delirio gastronómico.



Mousse de queso, uvas y almendra. Suave y riquísimo.





Invierno dulce, que consta de cremoso de café, mineral salado de café y cacao, ganache de chocolate, naranja confitada y helado artesano de avellana. Simplemente espectacular. Con chocolate, pero sin llegar a ser empalagoso, arenas de cacao y café, ese puntito de naranja y el helado de avellana....una maravilla de postre.



La ensalada verde con yuca y quesos fritos, el salmón en salsa de estragón y la mousse de queso forman parte del menú del día que ofrecen en Hierba Luisa.



Y parece que el problemilla de los olores de la cocina (que pasaban a la sala) ya está resuelto. Es un gustazo ver como trabajan en esa "minicocina" mientras esperas por tus platos. O ver como los emplatan en directo, segundos antes de que te los presenten en la mesa.



Restaurante de
Alberte Gutierrez Taboada

Que aproveche mis comilones.