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BARRABASADA, Vigo








Con la capucha de la sudadera puesta, caminando con la cabeza baja, manos en los bolsillos y paso apurado. Con cresta de color azul y cadenas colgando del bolsillo del vaquero. Con traje y corbata y esa mirada de "estoy a punto de hacer algo que vas a flipar". Las apariencias casi siempre engañan y los más gamberros suelen ser lo que menos te esperas. Siempre quise ser gamberro, un poco traste quizá o ese " a ver quién la hace más gorda". 




¿Pero a quién quiero engañar? No me gustaba y por mucho que lo intentase no conseguiría ser o parecer algo que no compartía. Pero hay otro tipo de gamberrismo que desconocía, el de la cocina. Trasladar el "hago lo que me da la gana" o "lo vais a flipar" a los fogones puede dar resultados extraordinarios. Y esos resultados pueden llamarse Barrabasada.





Diego y Marcos. Unos quinquis donde los haya. O eso es lo que quieren dar entender...bendito gamberrismo el suyo! Una cocina cuya única ley es la de la diversión y el buen producto. Unos platos que desbordan pasión por los cuatro costados y un local gamberro lleno de elegancia.




Con el Rock en el aire y el buen rollo en los platos, nos aflojamos los cinturones y nos dispusimos a dejarnos llevar más allá del bien y del mal y del arte de estos dos sinvergüenzas.


Empezamos la diversión con un Sashimi de vieira. Algo espectacular para empezar.




Para Nico (5 años) un arroz tostado no quemado, con unos buenos langostinos, panceta (que se deshacía en la boca) y ajo asado, aunque lo cierto es que, con la pintaza de todos los platos, este pequeño gourmet comió de todo y quedó encantado




Pescado del día, en esta ocasión: lomos de palometa con una salsa agridulce (o eso parecía) muy rica. Un pescado un tanto arriesgado por la sequedad de su carne si se pasa de coción. Estaba en su punto.





Ramen de codillo. Un sabor intenso y espectacular que te trae a la memoria el propio codillo asándose en el horno y soltando todos sus jugos. Impresionante.



Magret de pato, kimchee y pepino encurtido. Algo para chuparse los dedos, de hecho pensé estar ya en los postres. 




Y los postres. Una carta pequeña pero bien avenida. El primero, chocolate, avellana y galleta. Pues eso. Para chupar el plato. 




El segundo, queso cremoso, cítricos y frambuesa. En este también chupe el plato. Un postre de sabores suaves pero bien diferenciados. Ya estoy salivando otra vez...








En resumen, Barrabasada no puede faltar en vuestras vidas. En la mía ya estoy tardando en volver por allí. Pero la próxima vez......en la barra y a por todas.








Divertíos mis comilones.