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SABREGO, Ourense




No todos los días son iguales, como no siempre la ilusión por ir a un restaurante de cierto nivel es la misma. Puede que  ponerle punto y final a un fin de semana de paisajes maravillosos y gentes auténticas cocinando con todo el cariño del mundo, influya en el ánimo y en no ser capaz de generar expectativas interesantes que puedan merecer ser el culmen a dos días para el recuerdo.


Pero ahí estás tú y tu risa. Tu risa abierta y sincera que se entrega a mí sin pedir nada a cambio, simplemente la alegría que generas hace que una nueva ilusión fluya por mis venas y es entonces cuando suena en mi cabeza aquella canción de Complices:

  "Yo cuento con tu risa esa es la  suerte 
    Que llevaré conmigo a donde vaya
    Colgado de tus nubes de alegría
    Afrontaré la luz de la mañana" 


Se generaron entonces nuevas expectativas, ilusiones y ganas de disfrutar de lo que iba a ser una fantástica comida en Restaurante Sábrego en Ourense y que mi falta de ánimo no me dejaba ver. Y es que veía francamente insuperable lo vivido el fin de semana. Así que me tocó resetear gracias esa risa sincera. Puse punto y aparte al Caurel y me centré en una nueva experiencia en Ourense.




Una comida compuesta por unos platos que realmente no necesitan ningún tipo de estímulo externo para ser capaces de sorprender y crear diversión en cada bocado.
Unos platos, los de Marco Varela, que lucen por sí solos con un denominador común, el sabor.




Un sabor intenso, distinto en cada plato, que generan las expectativas del siguiente, creando la ilusión propia de las cocinas de este nivel.




Platos más próximos a la tradición que a la vanguardia que exaltan ese sabor característico de cada uno de ellos. Este es el punto diferenciador, el sabor y el enclave paisajístico donde se encuentra el restaurante, que te acercan, si cabe, a percibir estos sabores de una forma más intensa.

Jurel marinado en agua de mar, hierbas marinas y su jugo tostado. Soy fan incondicional de este pescado. Nos lo presentan, en este caso, de forma espectacular y su sabor a mar y humo te elevan el sentido del gusto a niveles poco frecuentes. Su jugo, para mojar cualquiera de los maravillosos panes de los que disponen. 




Huevo a baja temperatura, setas y trufa blanca. Aquí el sabor es un conjunto de todo el plato. Ingredientes que siempre van bien. 




Miniburguer de buey, pepinillo, cebolla roja y queso de Arzúa. Una presentación de lo más normal que esconde el sabor impresionante de esta espectacular carne. El complemento del resto de los ingredientes hacen que casi llores de la emoción.







Canelones de marisco con queso Galmesano. Estupendos canelones, muy suaves, con un intenso sabor a marisco.





Presa de cerdo ibérico Joselito, crema de pera y pak choi. Una carne maravillosa con un sabor firme y un denominador común con el resto de ingredientes, el sabor a parrilla. Cada uno con su personalidad, pero con un toque a brasa en todo el plato que es un gusto. Es la primera vez que pruebo el pak choi, muy parecido a nuestra acelga pero quizá algo más suave. Fantástico plato.





Y da igual que no puedas más o que pensar en los postres nos genere algún tipo de remordimiento o cosa por el estilo. En Sábrego tienes que probarlo todo. Visto lo visto hasta ahora, la mejor opción sería pedir toda la carta de postres, pero nos quedamos con dos de ellos.

La tarta de galleta. Con este nombre tan simple tiene que esconder algo diferente, de ahí mi curiosidad por conocer este postre que recuerda a la tradicional tarta de la abuela de toda la vida.





Mousse de queso, mosto de Brancellao y helado de manzana. Un postre original y muy fresco, con la intensidad de la manzana que acompaña al resto de los ingredientes. Una estupenda presentación que nos produce ganas de probarlo nada más verlo.







Una experiencia increíble en un enclave fantástico dentro del complejo rural Casal de Armán en Ribadavia. Una visita más que recomendable que cubrirá todas vuestras expectativas.




Sed rurales mis comilones.